Como siempre, los jugadores
son los únicos protagonistas; pierdan o ganen. Veamos, uno
por uno, sus aportes al bicampeonato de River:
Roberto Bonano: el único que tuvo asistencia perfecta
en el Clausura, en un año exigente entre los compromisos
con River y la selección. Sin embargo, el arquero tuvo
actuaciones parejas.
Gustavo Lombardi: mostró mayor regularidad respecto
del último torneo. Luego de un comienzo fuera del equipo,
Gallego confió en él y quedó como titular indiscutido.
Roberto Trotta: asumió con personalidad su condición
de capitán. Tuvo mayor participación que en las consagraciones
anteriores y fue infalible a la hora de los penales, ya
que convirtió los tres que ejecutó.
Mario Yepes: al DT no le convencía su forma de
jugar por arrojarse tanto al piso para quitar
balones.
Incluso, el colombiano llegó a perder el puesto y fue
reemplazado porBerizzo. Pero nunca desentonó y al final
terminó como titular.
Diego Placente: Gallego lo marginó por un partido
por su expulsión ante Rosario Central. Sin embargo, recuperó
el puesto y sumó su habitual solvencia como salida.
Eduardo Coudet: se lesionó en la mitad del certamen
y estuvo ausente por varios partidos. Se destacó porque
aportó goles importantísimos ante Gimnasia (J) y Chacarita.
Además, dio
varios
pases-gol.
Eduardo Berizzo: por su experiencia fue el símbolo
del equipo. Primero se afianzó como zaguero y luego el
DT decidió ubicarlo como volante central, una posición
que desconocía. No sintió el cambio y resultó fundamental
en el esquema.
Víctor Zapata: una revelación, porque pese a su
juventud no sintió la responsabilidad de reemplazar a
Gancedo, lesionado. Le dio mayor movilidad al equipo por
la izquierda y también convirtió.
Pablo Aimar: la figura indiscutida del equipo.
En el torneo anterior había explotado con su
clase;en
este Clausura compensó con su enorme calidad alguna baja
en el rendimiento de Angel y de Saviola.
Juan Pablo Angel: perjudicado por una lesión,
no fue tan efectivo como en el Apertura, en el que convirtió
10 goles. Aun así, le alcanzó para ser el goleador de
River.
Javier Saviola: entre el cansancio que arrastraba
del Preolímpico y la suspensión ante Gimnasia (J), el
delantero no fue tan desequilibrante como en el último
torneo. Con todo, en varios juegos dejó su impronta de
futbolista distinto.
Leonel Gancedo: era uno de los intocables de Gallego
en el medio campo hasta que se lesionó en el superclásico
con Boca y finalizó como suplente. Aun con algunos altibajos,
su balance es muy positivo.
Cristian Ledesma: otra víctima de la extensa serie
de lesionados. Se había hecho dueño del
puesto de volante central con suficiencia y forzosamente
tuvo que ceder su lugar a Berizzo.
Martín Cardetti: aportó varios goles, pese a que
estuvo bajo la sombra de Angel y de Saviola.Su oportunismo
colaboró para conseguir buenos triunfos en el interior.
Damián Alvarez: hasta que sufrió una fractura
en el pie derecho, surgió como la alternativa más válida
para reemplazar a Aimar. Todavía está recuperándose.
Ariel Franco: un jugador útil para cubrir posiciones
en la defensa o en el medio. Cobró mayor protagonismo
en la primera parte del campeonato; después, fue suplente.
Nelson Cuevas: una aparición providencial con
el gol del empate frente a Boca. No contó con muchas oportunidades
de jugar.
Leonardo Ramos: está a préstamo y en este torneo
se jugaba su continuidad. No rindió lo esperado y su futuro
estaría lejos de River.
Hernán Díaz: fue repatriado por Gallego tras ser
marginado por Ramón Díaz. Contó con
escasas
oportunidades de mostrarse, aunque su mayor logro fue
haber vuelto.
El resto: Cristian Castillo, Sebastián Rambert,
Guillermo Pereyra, Gabriel Pereyra, Pedro Sarabia, Norberto
Acosta, Marcelo Escudero, Andrés D'Alessandro (debutante)
y Ariel Garcé tuvieron una participación secundaria en
la consagración.